Un tema medular en nuestro proceso de vida, ya sea lograr nuestras metas o simplemente vivir en armonía con nuestros semejantes es controlar ese diálogo interior que está presente en todo momento y que Sor Juana se refería a este tipo de diálogo como la necesidad de callar a “La Loca de la Casa”

Esa voz interior que todos conocemos y hemos visto deambular sin control, en la familia, se hace presente en cada momento y de forma irreverente interrumpe conversaciones con ideas desatinadas, vive también en nuestro interior.

Es esa vocecita que nos dice por dentro ¿y de verdad soy capaz?, ¿Cómo crees que lo voy a lograr?, ¿para qué dije que sí puedo, si no tengo idea? Entre muchas cosas más que invaden tu mente.

También nos lleva a inventarnos un sinfín de historias sin fundamento como “fulanito no me saludó, seguro me odia” mientras que el pobre fulanito quizá tiene algunas preocupaciones en su mente y de plano no te reconoció, “La Loca de la Casa”, ahora pregúntate ¿Qué es lo que TÚ le permites a “La Loca de la Casa” susurrar en tus oídos?

Y es que a esa loca no la controla nadie sino nosotros mismos. Cada uno de nosotros tenemos el poder de cambiar lo que esa loca viene a gritarnos… pero ¿cómo ponerla en control?

Para poder convertirnos en un observador consciente, hay que aprender a centrar a “La Loca de la Casa”. Esta es una disciplina que debemos implementar, entrenándonos a no ser reactivos con lo que ocurre en nuestro mundo, sabiendo que solo debemos observar los hechos sin enjuiciarlos.

Aquietar la mente es el arte de tranquilizarnos, observar los pensamientos que aparecen y dejarlos pasar, sin detenernos en ellos, como si observáramos una marquesina. Así logramos que su ritmo o frecuencia disminuyan y empecemos a entrar en los espacios entre los pensamientos.

Cuando nuestra atención permanece enfocada unos minutos estamos en quietud, no hacemos análisis. La observación sin análisis es la quietud plena y allí dominamos a la mente.

Otras herramientas que podemos implementar para aquietar la mente son: practicar la aceptación y tolerancia, permitiendo que cada quien sea y actué como lo desea; responsabilizarnos por nuestras acciones, sobretodo no culparnos por los errores cometidos; controlar las emociones negativas e incentivar las positivas; contactar y disfrutar la naturaleza, la buena música.

Cuando alcanzamos la paz mental, podemos permitirnos captar nueva información, que a veces consideramos que es extraña o imposible, porque nos asusta.

La otra ganancia que tenemos al tener paz mental es conectarnos con lo superior en nosotros, llámese Sabiduría, Inteligencia infinita, Universo, Dios, Energía, etc. Esa fuerza superior a nosotros que sustenta toda la existencia en todos los planos.

Esta paz mental nos conduce a un estado de bien-estar físico, emocional y espiritual, ¡Anímate a controlar a “La Loca de la Casa” y verás que tu vida comenzara a ser de diferente manera.

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