Con mucha frecuencia en las lecturas de Registros Akáshicos se realiza la pregunta de Misión de Vida, y no solo es en Registros Akáshicos esta necesidad de conocer sobre este tema es observado en otras técnicas terapéuticas.

Un alto porcentaje de los seres humanos nos planteamos alguna vez cuál es nuestra misión en la vida, se nos ha dicho que la Misión de Vida es aquello que venimos a cumplir en este plano físico de nuestra existencia, mientras hacemos lo de todos los días, y vamos observando y participando en este juego que llamamos vivir, por lo tanto vivimos nuestra vida pensando y creyendo que estamos “incompletos” porque se nos ha vendido la idea que tenemos que hacer algo especial para sentirnos plenos, útiles o especiales.

Es común que muchas personas declaren no saber cuál es su Misión de Vida, diciendo que se sienten perdidos (como en un laberinto sin salida), desorientados y muy desconformes con la forma en que llevan adelante sus asuntos, estamos haciendo de la Misión de Vida una SuMisión de Vida buscando que alguien más nos diga que Ser o hacer, encajonando nuestra realidad en “algo” que tengo que hacer para sentirme pleno y feliz.

Y allí aparecen los primeros signos que nos pueden llevar a la respuesta: en la confusión entra a jugar un papel muy importante el pensamiento analítico, el sentir y el Ser. Es decir, todo aquello que, más allá de lo que presuponemos y que en muchos casos, nos “pre-ocupa” (es decir, lo que nos mantiene ocupados antes de que las cosas sucedan).

Si bien hay que convenir en que no existe una regla exacta que determine cuál es nuestra Misión, puesto que es algo que se siente muy profundamente, hay intuiciones que aparecen de vez en cuando y que nos marcan, como señaladores o banderas, si vamos en el camino acertado y ten en cuenta que como Ser Infinito que en realidad Eres, puedes elegir más de una “Misión” para realizar en tu vida y algo muy importante no tiene que ser algo Grandioso, Espectacular o que me llene de Fama, cualquier cosa que realices desde el corazón y que te llene de emoción, amor, pasión etc. esa sin duda será una de tantas “Misiones de Vida” que puedes realizar.

Una de las primeras claves para saber cuál es nuestra Misión o Misiones es la de observar. Si nos detenemos el tiempo suficiente, en calma y tranquilidad dentro del ajetreo diario, y miramos con atención todos los pasos que fuimos dando desde que tenemos conciencia desde que fuimos muy pequeños hasta el presente, hay un rumbo, un sendero que, instintivamente, fuimos y estamos trazando.

Tal vez no aparezca con la claridad que quisiéramos, o con la grandiosidad que nuestras expectativas esperan, si nos diéramos cuenta que las señales siempre estuvieron, sólo que no sabemos o no queremos verlas o darles sentido a tiempo.

¿Por qué aparece aquí lo de “darle sentido”? Esa es la forma en que se produce la toma de conciencia, el aprendizaje y la certeza interior de que estamos en la senda apropiada, y si te equivocas en un momento dado eso también es parte del aprendizaje no te juzgues. El sentido es lo que ratifica, le pone el sello de validez a ese tramo de experiencia que nos llevará a otras nuevas, siempre tras eso que denominamos Misión, y recuerda eres un Ser de Infinitas posibilidades por lo que es válido no encajonarte con una “Misión” específica puedes tener tantas y tan variadas como tú lo desees, no te encajones en solo una.

Otra clave relevante es que necesitamos estar y vivir en el presente, y registrar en nuestra memoria interna todos aquellos signos, acontecimientos, personas que se cruzan en nuestra vida y que nos apoyan, y las oportunidades que se abren y se cierran, para conducirnos por nuevos caminos.

Por lo general el cambio nos da miedo, nos paraliza, regularmente se dice que todos los cambios son buenos. Lo que por lo general no se nos explica es cómo transitarlos sin ansiedad y sin cierta cuota de incertidumbre, inherente a ese proceso. Sin embargo, los cambios planificados, repentinos o los que parecen un retroceso en cierto momento son los grandes de nuestra vida.

¿Cuánto tiempo hemos de permanecer en nuestra zona de confort, ese espacio conocido y muchas veces, doloroso y sin sentido? Sólo expandiéndola, podemos conocer lo que hay más allá, y, si nos animamos, encarar lo nuevo con un espíritu renovado.

¿Cuándo haremos el cambio en nuestra vida? “Cuando estemos cansados y enfermos de estar cansados y enfermos…”, dice el maestro espiritual John Roger. Es decir, cuanto verdaderamente estamos hartos de una situación, es que tomamos fuerza y, como podemos, nos zabullimos en las aguas tormentosas del cambio; conteniendo el aliento hasta salir de nuevo a la superficie.

Por último, ¿Realmente la Misión se manifiesta como un solo propósito de vida o podemos crear varios propósitos? ¿Estoy realmente haciendo lo que quiero? ¿Hay algo más que me gustaría realizar y lo vengo postergando hace años? ¿Hay decisiones que no me animo a tomar? ¿Es mi vida tal y como la quiero vivir? ¿Estoy rodeado de las personas adecuadas? ¿Esto que estoy realizando realmente es expansivo en mi vida? ¿Esto que estoy haciendo o pienso hacer es divertido para mí?

Estas son preguntas claves que, respondidas con precisión y sin dudar, te darán la certeza de que estás en el sendero de realizar una o varias Misiones de Vida en este mundo. De lo contrario, quizás haya algunos ajustes que quieras empezar a hacer aquí y ahora, y desde hoy en adelante.

Lo importante es que funcione para ti, no para los demás, para que el éxito llegue a tu vida debes sentir esa energía creadora dentro de ti y te hará generar aún más ideas o proyectos.

Una herramienta útil para ir reconociendo tus posibilidades y Misiones de Vida son los Registros Akáshicos te invitamos a participar en los cursos que tenemos programados.

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