¿Has escuchado alguna vez que tus pensamientos crean tu realidad? Trataremos de explicar el porqué.

Primeramente hablaremos del significado de la palabra Egregor, este es un término que se utiliza en el círculo interno de una orden iniciática, y por eso, casi ni se conoce la palabra en sí, y mucho menos su significado.

Se llama Egregor a un conglomerado específico de energías (del plano astral) compartidas por un colectivo humano. Todo Egregor es una Entidad vigilante, por lo tanto un Egregor surge siempre de un colectivo (dos o mas personas)

Consciente o inconscientemente, los colectivos humanos vierten su atención y sus emociones sobre determinados intereses.

Las características de los objetivos del colectivo son lo que le dan sus cualidades específicas al Egregor, mientras que las emociones son las que le dan la fuerza. Metafóricamente podríamos decir que la emoción es el "material" y la atención es la dirección y "la forma".

Es perfectamente comprensible que el alcance y el poder de un Egregor es directamente proporcional a la cantidad de personas que lo crean y sostienen con sus emociones y su atención.

Todo Egregor como entidad, se identifica con su creador, y siempre que se lo convoque (aun inconscientemente) vendrá en apoyo o auxilio de quien le brinda "alimento" (su alimento son las emociones, la atención, y la intención), por eso se le llama vigilante.

Es una entidad inteligente, pues aprende y se perfecciona, y combatirá contra aquello que amenace su supervivencia y la de sus creadores. El grado de identificación que tenga una persona o grupo con una causa, puede llegar a ser tal, que el Egregor se manifieste con una intensidad de posesión.

La posesión implica que esa energía de identificación impregna a uno o varios individuos tan intensamente por un lapso de tiempo, que el Egregor se manifiesta a través de ellos, y los individuos se tornan instrumentos de la causa compartida, pudiendo llegar a acciones que luego no pueden justificar como emergidas de su propia voluntad individual consciente.

¿Qué son y cómo afectan los Egregores?

Los Egregores son pensamientos fuertemente proyectados, están regidos por la ley del mentalismo, estos Egregores emanan una corriente magnética como un rayo de luz.

¿Qué tienen que ver los Egregores con nuestra realidad?

El Ser Humano es Co-creador de su realidad a través de sus Pensamientos y Creencias. Y ciertamente es así, el hecho de no pensar en "algo" no va a hacer que deje de existir... pero el hecho de prestarle nuestras emociones y pensamientos (ambos son energías) a ciertos conceptos, hacen que estos tengan más potencia, se reflejen (manifiesten) y se precipiten activamente sobre el mundo.

Nosotros aportamos con nuestros pensamientos, el concepto se alimenta y crece, para luego devolver al mundo su cualidad, con la intensidad que la masa le haya prestado (cedido).

La masa crítica se llama así a la "medida" o cantidad necesaria para que un cambio se produzca (crítica, de crisis = cambio) ya sea positivo o negativo.

Concretamente, cuando la mitad más uno de las personas de un ámbito determinado piensan en cambiar, el cambio está hecho, porque son mayoría absoluta, eso es una masa crítica.

¿A qué entidades conceptuales estamos entregando nuestras energías con nuestros pensamientos, hechos y palabras? Guerra, Inseguridad, Violencia, Dólar, Euro, Televisión, hambre, pobreza, etc.

Son nuestros temas de interés y conversaciones actuales... ¿o no? ¿Algún tema que tenga que ver con nosotros? ¿Algún tema que haga bien al mundo?

Todos somos responsables de hacer, o no hacer... o más bien de ser la masa crítica o prestarle nuestra atención y emoción, para cuidar lo que necesitamos para sobrevivir a corto plazo.

La importancia de vigilar lo que pensamos.

Los pensamientos son energías que se acumulan en nuestros cuerpos y otra parte de ellos se expande y sale a la atmósfera. Son cuerpo, tienen masa y al salir de nuestro cuerpo mental adquieren vida, personalidad, son una entidad que entra a funcionar según la dirección que les hemos dado, nuestro cuerpo humano no está capacitado para ver a simple vista estas energías, sin embargo, sí las sentimos y nos afectan, ya sea de forma positiva o negativa.

Los pensamientos negativos son opacos, de bajas sobras tonalidades, afectan adversamente al pensador y a todos aquellos a quienes van dirigidos, rodean al individuo que los emitió en una atmósfera siniestra, pesada, da a su fisionomía una expresión amarga, lo afea, aleja de si los afectos, lo hace neurasténico crónico, así se crea lo que llamamos Egregor Negativo, sembrándole cada vez nuevos pensamientos depresivos que lo van envenenado.

Por el contrario, los pensamientos positivos, siembran en nuestro subconsciente un semillero maravilloso, con vibraciones luminosas que salen de nuestro cuerpo mental estimulándolas en sentido positivo, nos proporciona, salud, belleza, energía, etc.

Al descargar esta energía se convierte en materia. Muy importante es saber que con la mente gobernamos las células de nuestro cuerpo. Lo que ocurre en nuestro cuerpo mental es un espejo: "tal como piensas, así eres". Tanto el valor como el miedo son actitudes mentales.

La mente tiene el poder creador, vivimos en un Universo mental, creado por el Omnisciente, todo lo que el hombre va descubriendo y trayendo a realización ya existe en potencia en la Mente Divina.

La función de la mente es pensar, recibe la idea, esa mente estimula el campo emocional, nace el deseo de traerla a la manifestación, así el campo o cuerpo emocional, estimula a su vez al campo volutivo (voluntad) y lleva al cuerpo físico a la acción, para traer a realización la idea y plasmarla en algo tangible. La mente gobierna las células de nuestro cuerpo y nada hay más obediente que la materia.

Cuando estamos constantemente pensando en la inseguridad, robos, contaminación etc. nuestra mente comenzamos a emitir pensamientos de miedo, de tristeza, de desamparo y hasta lo expresamos con palabras, en este momento sale de nuestro cuerpo mental una carga electrónica de carácter negativo y salió hacia el espacio donde se encontró con otras cargas afines, es decir, con ondas electrónicas similares, de tristeza, decepcionantes, etc. emitidos por otras personas y por simpatía se unió a ellas.

Estas fuerzas electrónicas negativas lanzadas al espacio inconscientemente, toma cuerpo y fabrica un ente de condición negativa, cargado de mala intención, de tristeza, de dolor, de odio, de todo orden negativo. Por correspondencia, este ente pertenece a quienes lo fabricaron y periódicamente regresa a ellos y les "recuerda" frecuentemente qué los hizo sentirse inseguro, con miedo, etc., es cuando el Egregor se fortalece, crece a tu costa y cada vez te domina más, haciéndose tan fuerte que lleva al individuo hasta la locura o al suicidio, y esta misma energía la está recibiendo también miles de personas débiles quienes están bajo esta influencia de condiciones iguales, así se forma una Conciencia Colectiva de tristeza, miedo, depresión y derrota.

De esta manera contribuimos con nuestra cuota mental al bien o al mal. Por otro lado, ésta influencia de conciencia colectiva negativa, afecta de igual manera a Nuestra Madre Tierra, pues estas energías se concentran en su atmósfera y de alguna manera se manifiesta, en guerras, terremotos, desastres naturales, etc.

Cuando pasa, no comprendemos que nosotros hemos contribuido a crear este tipo de fenómenos y luego preguntamos ¿por qué? o echamos culpas a diestra y siniestra.

Otro efecto del Egregor negativo es que vamos creando rencores y los vamos arrastrando en nuestro cuerpo etérico por centenares de vidas, que a veces se manifiestan en enfermedades físicas y mentales.

¿Cómo hacer que esto cambie?

Aprende a observar tus pensamientos, sus sensaciones y emociones, aprende a aquietarte, a comprender las situaciones, a mejorarlas y a evolucionar espiritualmente, una herramienta por ejemplo es la meditación, si la pones en práctica constante y conscientemente te liberará, te perdonarás, con esto ya no creas más estos Egregores negativos, y si vuelves a caer, concientízate inmediatamente de ello y transmútalo, hasta que llegues a dominar bien tus pensamientos y emociones. Entonces entenderás que tú eres dueño/a de tu espacio interior y de tus pensamientos.

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